De febrero a mayo ha pasado algo de tiempo ya, pero no he conseguido escribir nada que me guste hasta ahora, este es bastante corto, pero me gusto lo suficiente como para exponerlo.Ya iré subiendo más, muchas gracias a los que seguís leyendo lo que escribo. =)
Era una noche oscura, la luna se hallaba cubierta por un pequeño manto de nubes, y la calle era débilmente iluminada por las pocas estrellas que aun estaban sin cubrir. El aire azotaba mi rostro y hacia ondear mi pelo, mi vestimenta era completamente negra y se me confundía con la oscuridad de la noche.
Me encontraba apoyado en un árbol, mirando fijamente la ventana de tu casa. Las horas fueron pasando y yo seguí allí, sin moverme, sin decir nada. Finalmente me separé del árbol y cogí lo único que llevaba conmigo, una pequeña bolsa de color negro. Caminé hacia la puerta de la casa, las manos me temblaban cuando cogí la llave entre mis dedos y volví a introducirla en la cerradura después de tantos meses. Lentamente deslicé la puerta para abrirla, y sin hacer el menor ruido pasé al interior, cerrando la puerta tras de mí. Deposité la bolsa a mis pies y miré a mi alrededor, nada parecía haber cambiado, caminé hacia la pared opuesta a la que me encontraba y admiré las pinturas que allí había. Pude reconocer todas aquellas que pintaste junto a mí.
Sin hacer ruido fui andando por la habitación observando cada detalle. Me acerqué a la que antes había sido nuestra cama y que ahora solo te pertenecía a ti. Miré tu rostro y dulcemente deslicé mi mano por tu mejilla, te encontrabas tan bella esta noche. Sin poder evitarlo rodaron un par de lágrimas por mis mejillas hasta llegar a caer en tu pecho, dejando la marca en tu fino camisón de verano. Me tumbé a tu lado y conseguí por un instante recordar aquel tiempo en el que era así todas las noches, y poco a poco deje de sentirme tan solo. No conseguí dormir, simplemente deje que pasasen las horas mientras te observaba junto a mí. Tu parecías no notar mi presencia a tu lado, pero durante unos minutos agarraste mi mano como solías hacer entonces, sin despertar ni decir nada.
Cuando el sol comenzaba a aparecer por la ventana me levanté y cuidadosamente deposité uno de mis besos en tu frente, tu te moviste en la cama sin despertar. Me acerqué a mi mochila y saqué de ella una carta dentro de un sobre blanco, junto a una rosa azul. Las deposité sobre tu mesilla, al lado de una foto que aun sigue ahí, en la que aparecemos los dos muy cerca, mirándonos a los ojos. Caminé despacio hasta la salida y recogiendo mi bolsa salí al exterior, el frío aire de la mañana me sorprendió y mientras cerraba la puerta le eché un último vistazo a lo que antaño, fue mi hogar...
Caminé presuroso al mismo lugar en el que esperé antes de entrar la noche anterior, hasta que te vi levantarte y caminar hacia la cocina, cuando volviste pude ver como tus ojos reparaban en la flor y la carta. Miraste rápidamente a tu alrededor y al no ver nada te agachaste a cogerlas y una vez colocada la flor en un recipiente adecuado, te sentaste en la cama i miraste el sobre. Sobre el que se podían leer en letras grandes y azules: POR SI AUN CREES QUE FUE UN SUEÑO.
Al leer esas palabras recordaste fugazmente cosas que parecían ser un sueño de la noche. Abriste extrañada el sobre y cogiste cuidadosamente la carta que se hallaba en su interior, en ella estaba escrito todo lo anterior, no entendías pomo podía haber sabido lo que iba a ocurrir, y ocurrió. Solo decir que quizás no esté tan lejos como crees. Noté que habías llegado a ese punto, porque rápidamente miraste por la ventana, el tiempo suficiente para verme mirándote y esbozando una pequeña sonrisa, justo antes de que me marchase de allí como si no hubiese pisado nunca ese lugar. Miraste en vano por los alrededores y al no ver nada volviste a la lectura. Solo te quedaba un último párrafo en el que ponía: Y en estas últimas lineas solo te diré lo mucho que te hecho de menos cada noche, y que realmente siento haberme marchado, pero ya no había nada que hacer. Escribí todo esto porque quería que ocurriese exactamente así, justo como lo soñé, y pedirte que nunca dejes de soñar porque hay veces, que los sueño se pueden cumplir.
Cerraste la carta y la volviste a introducir en el sobre, mientras una de tus lágrimas caía sobre el, dejando en el papel la marca de tu llanto, no era un llanto triste, esas lágrimas denotaban la alegría de haber vuelto a sentir lo que creías muerto. Te vestiste rápidamente y sin dudarlo un instante saliste en mi busca, mientras yo, intentaba encontrarte a ti.
2 comentarios:
Ooohh qué tierno todo. Un reencuentro después de tanto tiempo se hace deseado, ¿verdad?
Ciertamente, se nota que te inspiraste en uno de mis escritos, uno de los primeros que publiqué en mi blog, si no recuerdo mal, pero me ha gustado. En el mío, el protagonista se va después de contemplar a su chica dormida, junto a la foto del que era su nueva pareja. Pero el tuyo es más... de amor, que de desamor. Pues él vuelve, y ella está ahí para él.
No te ha quedado nada mal =)
Un besote guapísima^^
PD: seguiré pasándome por aquí;)
Diooooos es precioso tia!!! me ha puesto los pelos de punta *^*
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